25 de setiembre de 2006

Nenúfar (Lastimadura IV)







"cómo le explico mi necesidad de ternura...
mi soledad de años"

Frida Kahlo



Conquisté mi cuerpo
en una diablura de agua
entre carreras de delfines esperanzados
el tiempo lo trabó yermo
arrinconado
en
los
murciélagos
lo confinó a pernoctar
en plazas penumbrosas
sobre bancos helados
de piedra
a pastorear ternuras
de nenúfar
a desvivir oculto
dentro
de
gargantas
impenetrables
a
los
suspiros




De hombre


"sólo quiero ese nombre
que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua
a dos ombligos"

Jorge Enrique Adoum
(Ecuador, 1926)



Tu piel está embozada
del hambre más incendiaria
y
cautivante
en una expiación constante
que requiebra huesos resignados
prófugos
de
lunas
inquietas

soles desconocidos amaneceres intrusos

huesos desahuciados de amor
y
de
hombre
sin pociones de violetas
huesos fragantes de pena
y
olvido



Aquelarre

"Yo... que en realidad
no he podido casarme
ni ir a París ni tener un día sereno
"
Rafael Cadenas



Noche de brujas
convidada de almendra
a la diestra de mis hablas
a la funesta de mis escuchas

aquelarre melado de tigres
en mi cara de mentira
calavera
que
deshilacha
remolinos
de
mariposas
sin
alas
y
mastica a los monarcas
recién nacidos un día
muertos al otro día



Desnudez


Caminé por el aire
de un jaguar...”

Teofilo Tortolero



Me
gusta
una
esfinge
de
sal
tiene el pecho en llamas
se desmorona por no percibir
balanzas cronómetros ni acertijos
de ojos enmohecidos
sin mi desnudez
y
manos
azules
de
construir
mausoleos
en el mar



Almácigo

"Entre las ondas azules
y
blancas
rueda la natación
de las toninas"

José Juan Tablada



Soledades inexorables

la tuya excesiva
almácigo
de caléndulas
en mis pezones

ausente la mía
a la deriva sin ti
vicio
de
mi
desnudez
censurada

[clave escrita
con ira en mi piel]





Azahar


"Cantará el ruiseñor
en la cima del ansia
"
Jorge Guillén



Mis huesos ríen de muerte
coleando fantasmas
a
sol
y
sombra
tajan sus corazones
rondan sus tinieblas
lamen sus retiradas violentas
hasta que una suerte de reyes
conquista la noche
de
sus
sonrisas
con suspiros de azahar



Naturaleza muerta con duraznos


“Quisiera esta tarde divina
de octubre
pasear por la orilla lejana
del mar…”

Alfonsina Storni



El amor no regresa
a los caracoles de invierno
ni a los besos para siempre melancólicos
de
un
hombre roto

y

de
una
mujer ausente
sobre ramas de duraznos
el amor colma la presencia
noche
y
día





Septiembre


"...y el amor es igual
que una brasa
y
una espiga de sal"

Jaime Sabines



Muertas de amor
sin sus ramas
las hojas crujen
al reposo de mi espalda
y
el río de siete estrellas
allá arriba
lentamente
se
nos
viene
a
los
dos
encima

y
mi septiembre se hace negro
confieso a los pétalos celosos
mis pecados
de mi residencia en el viento
mentiroso
del dolor del pasado
y
la bohemia del presente
de tanto té de lágrimas
de todo tanto





Impertinencia


Anda suelto
como un diablo
azotándome los huesos
con lentes impertinentes
y
letras de pan doblegantes
cantando una victoria
que demoré
porque me presentí
miga de pan
y
espera
bajo
su
lengua
mito de mujeres
cadáver con cuerpo de vino
ansioso de saberme
morando su imposible
contando sus granos de polvo
robando sus helechos resecos
caballo de cabos nublados
y
ojos rastreadores
amurallando el olvido
enfermo incurable
con ganas de chocolates
y
hambriento
de sábado a domingo,
una roca de soles groseros
y
lunas indelicadas
de
los
pies
a
la
cabeza

….

Trashumante (Pasión de una)


¿Cómo camina una mujer
que recién ha hecho el amor?

Victor Valera Mora (1935-1984)



No somos
después de entregarme
tus demonios
encarnados de mazapán
eternizar tu figura
de azabache
en la niña de mis ojos
resignar mi derecho
y
mi revés a la grieta
de tu pecho abatido
impregnar mi cintura yerma
y
labrarla con la sangre
de tu boca
desgastar el mutismo
de tu vida
escondida en mis oídos
escarbar los tiempos
que te andan en pena
dentro de mis cabellos
disfrazar de felicidad
trashumante tu delirio
y
merecerte a ti mismo
arropar mi ánimo
con las medidas de tu noche destrozada
lamer siete veces mis pies
y
marcharte a vagar desamparado




Rey de picas

Llegó noche cala blanca
el séptimo día
retiraba su vida a los desiertos
a clamar picas de venado
remedar el espíritu
de los lugares
y
concederme
un celaje de su cuerpo

Hembras (Roedura III)







Hora del adiós
a las pieles
laceradas
por el plumaje inhabitable
de los azores de piedra
ciegos
dentro de hembras

e
s
p
i
n
a
d
a
s

de
media
luna
y
horizonte acurrucado
en un "tequiero"




Cuclillo

Eres una burbuja erecta
de maldiciones albas
y
espalda de yerbasanta morena

cuclillo
de
diecisiete
alas
excitadas
tu
ser aguardiente para mí

...


Bergamota

Te deseo
adelantado en mis mejillas
planeta de fausto
cáscara
de
bergamota
en
mi
sexo

desnuda
en la obsesión de tus ojos
encallada
en el mar voluptuoso
profundo
de
tu
cuerpo
me deseo




Gira

En mi cama
se acuestan solas las ánimas
y
se levantan palabras

a
ti
te
deseo
pasando
por


de gira en lunas
y
mundos
es como te quiero
juntado
a esa sombra de tu carne
que son mis huesos

aquí mi cuerpo es cerezas
y
ahora la intimidad
que me besas




Cachondeo

La última odisea
me trocó en licenciosa

ya no quiero salvarme
de un hombre
con hambre
y
sed de amor constantes
que se remueva conmigo
sobre pámpanos de eucalipto
me
tasque
cachondo
los
retales
por mis junturas se vaya
y
plétórico se venga
que entre murgas me tumbe
y
como un sicario me retumbe




Zarabanda

Me perfumo de toninas
en
la
ternura
violenta
de tus hombros continentales
recién nacidos
en mis momentos

tu
lengua
me
profana
urdimbre cruda de seda

te oigo albatros
al amanecer de mi pubis

zarabanda
de gozo
y
de pena




Extravagancia

También la lluvia trae la misma voz del agua
María Calcaño


Tus hombros anchos de tarde

mis elegidos de vida

(y
muerte encubridora
del amor
más anarquista
de mis pechos)

eremitas
en
te
rra
dos
en una mar esquizoide
hambrientos para siempre
del goce bermejo
de mis muslos



Sicomoro

Invisibles
bajo una astilla de sicomoro
revolvemos los tiempos
memoriosos de aguaviento

perpendicular
sobre
las
algas
que
me
habitan

dispersas
mis instantes fantasmas
mi casa sin hombre




Mies

Los días
envueltos
en nosotros

todavías
y
palabras
suprimidos
de la forma que soy
yacientes sobre cactus
hoy
imprevisibles

en
mi
seno izquierdo
rojo de azaleas heridas
insomnes entre tu mies




Tiento

No te nombro
y
me despojo
del influjo que eres

tiento inoportuno a mi cuerpo
aposento
de
ballenas
irrepetibles
en
otoño
gozosas
entre
dos
aguas

fugitivo
de bocas desiertas
de camas silenciosas