
Sale del espejo
salvaje y angelical
agarrado al atardecer
como una fiera tranquila
-jabalí de caramelo-
a adentrar su corazón en el mío
insumiso
desprotegido del miedo
resistido
a la medialuz de sí mismo
a hablar solo de mí
"Era la fealdad derrotada, que suele ser mucho más cautivadora que la verdadera belleza, aunque sólo sea por la paradoja que lleva consigo" Desayuno en Tiffany´s, Truman Capote